El acuerdo de mínimos en la COP30 de Belém
El frente de países emergentes y petroleros ganó la partida: la COP30 en Belém finalizó este sábado con un acuerdo de mínimos ante la emergencia climática que no menciona explícitamente el abandono de las energías fósiles.
Un acuerdo voluntario y financiación para la adaptación
Tras dos semanas de negociaciones, la primera COP de la ONU en la Amazonía logró poner de acuerdo a casi 200 países en un momento en que el multilateralismo flaquea, pero a costa de rebajar las ambiciones.
El texto final aboga por acelerar la acción climática de manera «voluntaria» y a triplicar la financiación para la adaptación climática de países en desarrollo.
Descontento y decepción de algunos países
Unos 80 países, entre ellos Colombia, Francia y España, se habían movilizado por obtener una hoja de ruta para salir del gas, el petróleo y el carbón.
La UE admitió también su decepción: «Nos hubiese gustado que hubiera mucho más, más ambición», dijo antes de la aprobación del texto el comisario europeo para el Clima, Wopke Hoekstra.
Respuestas y reacciones en la clausura de la COP30
El descontento de Colombia, Uruguay y otros países provocó momentáneamente la interrupción de la sesión de clausura el sábado en Belém.
El representante ruso en la plenaria acusó en español a las naciones latinoamericanas de «portarse como niños» que quieren «todos los caramelos», lo que provocó a su vez las quejas de otros países de la región.
La propuesta de Lula y el compromiso con el multilateralismo
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, había proclamado en el comienzo de la cumbre en Belém que esta sería la «COP de la verdad», en la que se demostraría el compromiso del mundo para enfrentar la crisis climática. Pero el final no parece haber cumplido con las expectativas.
Este sábado, desde Johannesburgo, donde participa de la cumbre del G20, Lula estimó que el multilateralismo «ganó».
Conclusiones y próximos pasos
La «COP de la verdad», como la bautizó Lula, permitió constatar que el primer objetivo del Acuerdo de París adoptado hace una década es casi inviable y que el mundo no logrará limitar el calentamiento a 1,5° C en comparación con el siglo XIX. El planeta ya casi llegó a este umbral.
Brasil, en cambio, cumplió su palabra al afirmar que ésta fue una COP de los pueblos. Decenas de miles de personas se manifestaron pacíficamente en las calles de Belém el 15 de noviembre.
En resumen, la COP30 en Belém finalizó con un acuerdo de mínimos que no aborda directamente el abandono de las energías fósiles, generando descontento en algunos países y decepción en otros. A pesar de esto, se ha acordado trabajar en hojas de ruta para la transición energética y la lucha contra el cambio climático.
