Los decks gastronómicos se han convertido en una parte común del paisaje porteño, especialmente en barrios como Palermo, Chacarita y Colegiales. Lo que comenzó como una medida excepcional durante la pandemia ahora ha generado polémica debido a los reclamos de vecinos y los problemas de seguridad vial que han surgido.
Falta de visibilidad y maniobras peligrosas
Según Alejandro González, director de Creando Conciencia, los decks pueden ocupar más espacio del necesario y afectar la visibilidad tanto de conductores como de peatones. Estas estructuras generan puntos ciegos y pueden poner en riesgo a los clientes que comen cerca de la calle. Además, la resistencia de algunas plataformas es cuestionable, ya que carecen de defensas en caso de un accidente vial.
La opinión de los vecinos
Organizaciones vecinales como Palermo Resiste han expresado su preocupación por el crecimiento descontrolado de los decks sin controles claros por parte del Gobierno porteño. Se han detectado estructuras ubicadas en lugares prohibidos, lo que dificulta la circulación y pone en riesgo la seguridad vial de los transeúntes y conductores.
La postura oficial
A pesar de los reclamos de los vecinos, el Gobierno porteño asegura que no se han registrado problemas de seguridad vial relacionados con los decks. Sin embargo, los residentes siguen quejándose de la ocupación desmedida de las calles por estas estructuras y de la falta de controles por parte de las autoridades.
De puesta temporal a permanente
Lo que comenzó como una medida temporal para apoyar la actividad gastronómica durante la pandemia se ha convertido en una presencia permanente en la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de las ventajas que algunos comerciantes ven en los decks, es necesario establecer regulaciones más estrictas y controles adecuados para garantizar la seguridad de todos los involucrados.
En resumen, los decks gastronómicos han generado controversia en la Ciudad de Buenos Aires debido a los problemas de visibilidad, seguridad vial y ocupación desmedida del espacio público. Es fundamental que las autoridades y los comerciantes trabajen juntos para encontrar un equilibrio que permita el desarrollo de la actividad gastronómica sin comprometer la seguridad y comodidad de los vecinos y transeúntes.

