La distorsión de precios en el mercado de la carne vacuna en Argentina
La distorsión de precios relativos sumada a la pérdida del poder adquisitivo del salario volvió a modificar los hábitos de consumo de los argentinos, y el mercado de la carne vacuna —un termómetro histórico del humor social— no es la excepción.
La brecha de precios entre supermercados y carnicerías tradicionales
En los últimos meses, se consolidó un fenómeno creciente: la brecha de precios de los mismos cortes de carne entre las grandes cadenas de supermercados y las carnicerías de barrio o de cercanía se ha ampliado de manera notable. Históricamente, la carnicería tradicional competía por calidad, frescura y atención personalizada, manteniendo valores competitivos.
La radiografía de los precios: ¿dónde conviene comprar?
Los relevamientos de las cámaras del sector y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) exponen con dureza la amplitud de la brecha. En promedio, el valor del kilo de carne en supermercados resulta más económico que en las carnicerías tradicionales, una tendencia que se profundiza en los cortes de consumo masivo y de cocción diaria.
Tomando como referencia de los valores promedio por kilogramo para ciertos cortes, la brecha va del 8% para el peceto o la colita de cuadril, al 16% en el caso del vacío y el asado de tira, pero se extiende hasta un 35% en el caso de la carne picada o la falda.
Los motivos de la distorsión en las góndolas
1. El poder de la escala y la negociación directa: Las grandes cadenas de supermercados operan bajo un esquema de economías de escala que las carnicerías tradicionales no pueden replicar, basado en compras por volumen a los principales frigoríficos exportadores.
2. Producto gancho y subsidio cruzado de rentabilidad: Las cadenas de supermercados utilizan la carne vacuna como un producto gancho para atraer clientes y compensan los márgenes en otros productos de mayor rentabilidad.
Perspectivas: ¿una brecha sostenible?
Los analistas del sector ganadero y de consumo masivo advierten que esta brecha tiende a mantenerse, por lo que para la carnicería tradicional, el desafío ya no pasa solo por la calidad del producto o el histórico «vínculo de confianza» con el vecino, sino por la capacidad de supervivencia financiera ante un consumidor hiper-sensible al precio.
En conclusión, la brecha de precios entre supermercados y carnicerías tradicionales en Argentina se ha ampliado notablemente en los últimos meses, debido a factores como el poder de la escala, la negociación directa con frigoríficos y la estrategia de producto gancho de las grandes cadenas. Esta tendencia plantea un desafío para las carnicerías tradicionales en su supervivencia financiera ante un consumidor cada vez más orientado por el precio.
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