El gobierno argentino ha logrado un importante éxito al reducir la inflación a niveles históricamente bajos, con una tasa del 1,5% en mayo, la más baja en cinco años. Sin embargo, este logro se ve empañado por otros indicadores económicos que reflejan un panorama menos alentador. La capacidad instalada en la industria sigue por debajo del 60%, y el consumo no muestra signos de recuperación, con una caída del 1,7% en las compras del Día del Padre.
A pesar de que la Argentina se destacó en 2024 como uno de los países con mejor desarrollo según el Banco Mundial, los indicadores comienzan a debilitarse. El Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) señala que el crecimiento económico depende cada vez más de la productividad y las inversiones, lo que resalta la necesidad de avanzar en reformas estructurales pendientes.
Aunque el gobierno celebra la desaceleración de la inflación, sectores productivos como las pequeñas y medianas empresas se mantienen en alerta. La Confederación de la Mediana Empresa (CAME) reporta una caída del 2,9% en las ventas minoristas en mayo, con un escenario de cautela entre los comerciantes debido a la limitación del poder adquisitivo, la falta de crédito y la competencia informal o externa.
En medio de este panorama, se observa un aumento del gasto en bienes durables, turismo en el exterior e importaciones, como parte de una reconfiguración económica y de precios relativos. El economista Lorenzo Sigaut Gravina destaca que factores como el abaratamiento del dólar y la expansión del crédito afectan más a los bienes importados y durables que al consumo masivo, mientras que el salario real y el empleo se mantienen estancados.
La heterogeneidad en los niveles de consumo se refleja también en la actividad económica, con sectores como energía, minería y agro en recuperación, mientras que la industria y la construcción enfrentan mayores dificultades y pérdida de empleo. A pesar de registrar una ligera mejora del 2,3% interanual en mayo, la capacidad instalada en la industria se encuentra en niveles históricamente bajos, alcanzando un 46,6%.
La actividad metalúrgica es un ejemplo de los desafíos que enfrenta la industria, con importaciones creciendo a un ritmo promedio mensual del 4,9% y una falta de avances significativos en el sector. La Asociación de Metalúrgicos (Adimra) destaca la necesidad de fortalecer la industria local frente al ingreso récord de bienes de capital desde el exterior.
A pesar de algunos signos de recuperación, como un crecimiento del 3,3% en 2025 en comparación con el año anterior, la industria no logra recuperar la caída del 12% en 2024. Guillermo Bermúdez, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), advierte que el sector podría entrar en una nueva fase de contracción, poniendo fin a la recuperación iniciada en abril de 2024.
En resumen, aunque el gobierno argentino ha logrado reducir la inflación a niveles históricamente bajos, otros indicadores económicos como la capacidad instalada en la industria y la caída en las ventas minoristas muestran un panorama menos alentador. Es fundamental avanzar en reformas estructurales y fortalecer sectores clave de la economía para impulsar un crecimiento sostenible y equitativo en el país.
Los motores clave
En una proyección optimista, el último informe del Banco Mundial sostuvo la meta de recuperación del 5,5 % para la Argentina; tras dos años de recesión, se proyecta el inicio de un círculo virtuoso con un crecimiento promedio del 4,3 % para 2026 y 2027.
Como palanca el informe global pone el acento en la evolución de los sectores agrícola, energético y minero y explica que el proceso «se verá respaldado por la estabilización macroeconómica, la eliminación de los controles cambiarios y las nuevas reformas favorables a las empresas, que deberían mejorar la confianza de consumidores e inversores».
Frente al rumbo que marca el Gobierno en su plan económico, enfocado en el superávit fiscal en consonancia con el nuevo programa de política económica respaldado por el FMI, los sectores que aún no se recuperaron se conforman con un segundo semestre estable.
«La expectativa es de estabilidad, no creemos que la actividad repunte mucho pero tampoco que sufra caída», expresó Gustavo Weiss, titular de la Cámara de la Construcción (Camarco).
Como termómetro de lo que viene, el informe más reciente de la Cámara del Acero destacó que en abril los despachos de cemento crecieron 13% respecto a marzo y 28% en comparación con abril 2024; la producción nacional de autos subió 9% y 7% en la misma comparación.
En tanto que se sostienen buenas expectativas para la producción de maquinaria e implementos agrícolas por la cosecha gruesa y los despachos hacia regiones asociadas al desarrollo energético en niveles estables «apalancados en el avance y la planificación de nuevos proyectos de inversión en el sector».
En contraste, los segmentos asociados al consumo masivo, como línea blanca, envases de hojalata y tambores, se encuentran afectados debido al aumento en las importaciones de productos terminados.
En resumen, el informe del Banco Mundial destaca los motores clave que impulsarán la recuperación económica de Argentina, enfocándose en sectores como el agrícola, energético y minero. A pesar de los desafíos presentes en algunos segmentos, se espera un crecimiento sostenido en los próximos años, respaldado por reformas favorables y estabilidad macroeconómica.
**Medidas de seguridad en la era digital: protegiendo nuestra información personal**
En la era digital en la que vivimos, la protección de nuestra información personal se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los usuarios. Con el aumento de las amenazas cibernéticas y el constante riesgo de robo de datos, es fundamental tomar medidas de seguridad para proteger nuestros datos y nuestra privacidad en línea.
Una de las formas más eficaces de proteger nuestra información personal es a través de contraseñas seguras. Es importante utilizar contraseñas únicas y complejas que incluyan una combinación de letras, números y caracteres especiales. Evitar el uso de contraseñas obvias o fáciles de adivinar, como fechas de nacimiento o nombres de mascotas, es fundamental para evitar que los hackers accedan a nuestras cuentas.
Además, es recomendable utilizar la autenticación de dos factores siempre que sea posible. Esta medida de seguridad adicional requiere no solo una contraseña, sino también un segundo método de verificación, como un código enviado a nuestro teléfono móvil o una pregunta de seguridad específica. De esta manera, incluso si un hacker logra obtener nuestra contraseña, aún tendrá que superar un segundo obstáculo para acceder a nuestra información.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la actualización de software y aplicaciones. Mantener nuestros dispositivos y programas actualizados con las últimas versiones de seguridad ayuda a protegerlos de vulnerabilidades conocidas y a prevenir posibles ataques cibernéticos. Muchas veces, las actualizaciones incluyen parches de seguridad que corrigen fallos en el sistema y fortalecen la protección de nuestros datos.
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Asimismo, es recomendable hacer copias de seguridad regularmente de nuestros datos más importantes. En caso de un ataque cibernético o un fallo en el sistema, tener copias de seguridad actualizadas nos permitirá restaurar nuestra información sin perder datos vitales. Existen numerosas opciones de almacenamiento en la nube y dispositivos externos que facilitan la realización de copias de seguridad de forma sencilla y segura.
Por otro lado, es fundamental proteger nuestra red doméstica y nuestros dispositivos conectados a Internet. Configurar una contraseña segura para nuestra red Wi-Fi, activar el firewall de nuestro router y mantener actualizados los antivirus y programas de seguridad en nuestros dispositivos son medidas básicas para proteger nuestra información personal en línea.
En resumen, en la era digital en la que vivimos, la protección de nuestra información personal es una prioridad. Adoptar medidas de seguridad como contraseñas seguras, autenticación de dos factores, actualización de software, conciencia de las amenazas cibernéticas, copias de seguridad regulares y protección de nuestra red doméstica son pasos fundamentales para proteger nuestros datos y nuestra privacidad en línea. Al tomar estas precauciones y estar atentos a posibles amenazas, podemos disfrutar de las ventajas de la tecnología de forma segura y tranquila.
