El software argentino en tiempos de transformación
El software argentino atraviesa un momento inédito: crece como nunca, pero al mismo tiempo se ve obligada a reinventar parte de las reglas sobre las que construyó su negocio. Esa combinación de expansión, transformación y urgencia atravesó el 19° Encuentro Empresarial de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), organizado este año junto a la Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Mar del Plata (ATICMA).
Bajo el lema «Competitividad con inteligencia», el encuentro reunió a más de 300 empresarios, directivos y referentes tecnológicos de distintas provincias para discutir uno de los mayores desafíos que enfrenta el sector: cómo recalcular la industria frente al avance acelerado de la inteligencia artificial (IA).
El desafío de la inteligencia artificial
Durante tres jornadas hubo paneles, talleres de trabajo, espacios colaborativos y trabajo en red enfocados en IA aplicada a negocios, productividad, talento y competitividad global. Pero más allá de las exposiciones, el encuentro funcionó como un espacio para pensar colectivamente el próximo capítulo del software argentino.
En los pasillos y dinámicas colaborativas apareció una sensación compartida: la discusión ya no pasa por si la inteligencia artificial va a transformar la industria, sino por la velocidad con la que cada empresa logrará adaptarse al cambio.
La evolución del valor en la industria
Si algo quedó claro en Mar del Plata es que el cambio ya dejó de ser una proyección. La inteligencia artificial empezó a impactar sobre modelos de negocio, márgenes, tiempos de trabajo y expectativas de los clientes.
Gran parte de las conversaciones giraron alrededor de cómo se transforma el valor dentro de la industria. Durante años, el diferencial estuvo asociado a la ejecución técnica: desarrollar, implementar, entregar. Hoy empieza a desplazarse hacia el conocimiento del negocio, la integración de IA y la capacidad de rediseñar procesos.
El reto de la transformación interna
Las dinámicas participativas también permitieron tomarle el pulso real al sector. Las principales preocupaciones fueron conseguir y retener clientes, la velocidad de adaptación y la transformación interna de las organizaciones. Muchas empresas reconocieron, además, que los clientes ya comenzaron a experimentar por su cuenta con herramientas de IA, acelerando cambios en las expectativas y en la percepción del valor tradicional del software.
En ese contexto, uno de los ejes más relevantes del encuentro fue la transformación puertas adentro de las compañías: cómo incorporar IA sin perder foco estratégico, cómo adaptar las culturas organizacionales y cómo preparar al talento para un escenario donde el valor diferencial también cambió.
Preparándose para el futuro
Hoy, la industria demanda menos conocimiento técnico y más habilidades blandas, como autonomía, criterio, comunicación, negociación, pensamiento crítico y capacidad de adaptación. Se necesitan perfiles capaces de diseñar soluciones y comprender el negocio desde una visión integral.
Al mismo tiempo, comenzaron a consolidarse nuevas áreas de oportunidad: gobernanza de IA, integración de agentes inteligentes, modernización de sistemas legacy, automatización de workflows y gestión avanzada de datos.
Una visión de largo plazo
El software argentino ya no discute solamente cómo crecer o exportar más, sino qué lugar quiere ocupar en una economía cada vez más atravesada por la automatización, los datos y la IA.
«Reinvención o irrelevancia», el lema que atravesó las jornadas, terminó funcionando menos como una advertencia y más como una definición de época para una industria que busca liderar, y no simplemente acompañar, la próxima transformación tecnológica.
(*) Cofundador y director de innovación de Vortex e integrante de la comisión directiva de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI).
Conclusión
La industria del software argentino se encuentra en un momento crucial de transformación, donde la inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego. Las empresas deben adaptarse rápidamente para no quedarse atrás, enfocándose en subir en la cadena de valor y convertirse en socios estratégicos de transformación. La preparación del talento, la incorporación de habilidades blandas y la redefinición del valor son clave para liderar en un entorno cada vez más automatizado y basado en datos.
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