La Primavera en Buenos Aires: La Época Ideal para Disfrutar de los Mejores Espacios Gastronómicos al Aire Libre
Incluso el team invierno más radical, ese que empieza a prender el aire acondicionado el 25 de septiembre y divaga entre sueños con tomarse un avión a Europa en Navidad y volver a Buenos Aires en abril, puede aceptar que la mejor época del año para salir a comer y juntarse con amigos es la primavera.
Este es el tiempo de atardeceres largos y rosados, de la copa de vino bajo las estrellas que se transforma en dos y en tres en una charla, del brunch del domingo con olor a jazmines y soles intensos. ¿Existe acaso una ciudad más preparada para estos planes?
Además de las veredas que explotaron en los últimos meses de la pandemia y se volvieron un poco polémicas para los vecinos, Buenos Aires está llena de patios y jardines escondidos en edificios antiguos, hoteles señoriales y casas perdidas en barrios residenciales. Para los gastronómicos son espacios que suman en sus recaudaciones finales, para los comensales son un respiro al asfalto.
“Las primeras tardes de primavera son muy especiales, con esa energía que trae la llegada del calor. La gente lo aprovecha más, el espacio se llena y esto naturalmente se traduce en más visitas y facturación”, explica Belén Zanchetti, socia y alma máter de Beza, una casona antigua de Belgrano con propuesta de cocina a las brasas y vino natural.
- Un hotel moderno de Palermo
Entrar en este jardín verde de agapantos, enredaderas y tacuaras es un verdadero escape de uno de los barrios más movidos de la Ciudad. Dentro del Hotel Palo Santo, el cocinero Christian Puy arma en Charqui una carta que va acompañando a las temporadas con productos frescos para los almuerzos y las cenas y un brunch que se celebra el domingo, pero también se sirve en la semana. - Un jardín gluten free en calle Gorriti
Fue un taller de locomotoras y luego uno de los restaurantes de Germán Martitegui. Desde el invierno del año 2022, los clientes de un grupo que suma cocineros, biólogos y a la sommelier Sol Tony, disfrutan en Las Flores de un jardín que es la mitad exacta del local y tiene más de 600 plantas autóctonas de 40 especies distintas. - El restaurante oculto en el Museo Fernández Blanco
Hay una historia pintoresca detrás del patio andaluz al que llegaron Germán Sitz, Pedro Peña y Alejandro Feraud para crear este restaurante. En la propiedad, solía vivir a finales del 1700 una condesa local llamada María Ignacia que recibió su título nobiliario después de los 60 y que, a falta de hijos propios, adoptó a sus sobrinas, las Barquin. - Una parra en un patio de Chacarita
En una calle aleatoria del barrio, una puerta pasa desapercibida hasta que se abre a un salón enorme al que le sigue un patio español de venecitas, fuentes de agua, flores de colores, frases atrevidas impresas en mosaicos sobre las paredes, una parra y una enredadera trompeta coloreada de un fucsia intenso. - La casona de un famoso arquitecto en Palermo Chico
Seguro no imaginó el arquitecto noruego Alejandro Christophersen, allá por 1927, que el presente de esta casa señorial de un par de pisos y patio interno tendría un DJ cada noche y una barra de tragos al fondo. Con dos años consecutivos de reconocimiento de la Guía Michelin, Casa Cavia trabaja todo el año pero se vuelve realmente una fiesta cuando las noches pasan los 20 grados y todo reverdece. - Nostalgia y vinos naturales en Belgrano R
Una casona inglesa de 1930, con aire de abuelas y de nostalgia, abre las puertas en esta época del año no sólo para sus salones de sillones de pana, sino también para un jardín delantero y otro en la parte de atrás, repleto de vegetación autóctona. La cocinera y sommelier Belén Zanchetti trabajó ocho años en restaurantes de Londres, París y Barcelona y volvió a Buenos Aires para abrir Beza, su propio lugar con vinos naturales, platitos para tapear, pastas caseras y preparaciones a las brasas. - Un nuevo lugar con historia en Recoleta
En una casa de la familia del ex presidente Carlos Pellegrini, sobre la calle Ayacucho al 1500, se armó en julio pasado este espacio poniendo en valor un jardín secreto y lleno de historia que debutará en su esplendor en los próximos días cálidos. Cuando comenzaron con el proyecto, refaccionaron este espacio que tiene nada menos que 40 cubiertos. - Un oasis sobre Avenida Libertador
En Avenida del Libertador, una de las más lindas pero también más transitadas y ruidosas calles de la Ciudad, este restaurante se presenta como un oasis urbano. Al espacio abierto se le suma otro salón que se parece mucho a un jardín de invierno. - Un pionero de la renovación de Costanera
Esta zona que supo vivir los años dorados de la mirada al río, los famosos “carritos” y la Buenos Aires más trasnochada, está renaciendo con gastronomía que funciona. Enero es uno de los primeros que fue parte de la renovación y cuenta con un gran ambiente semi techado rodeado de vegetación. - Jardines 5 estrellas
No se les escapa a los porteños – al menos a los que pueden pagarlos – que los hoteles más tradicionales de Buenos Aires no están abiertos sólo para el turismo. Así, en la conexión que hay entre el Palacio Duhau, construido en 1934 por el arquitecto León Dourge, y el edificio nuevo que sale a la calle Posadas, la cadena Hyatt tiene un extenso jardín escalonado de inspiración francesa.Los días se alargan de a poco, el clima coopera y hasta al más ceñudo fan del frío le gana el disfrute de Buenos Aires y sus propuestas.
En conclusión, la primavera en Buenos Aires trae consigo una explosión de color, sabores y experiencias gastronómicas al aire libre que invitan a disfrutar de la ciudad de una manera única. Los jardines y patios escondidos en distintos rincones de la capital ofrecen un ambiente especial para conectar con la naturaleza mientras se degustan exquisitos platos y bebidas. Es el momento perfecto para reunirse con amigos, disfrutar de atardeceres rosados y celebrar la llegada del calor en la ciudad porteña.
