En la Argentina actual, la distribución de ingresos refleja una marcada desigualdad, donde la mayoría de los hogares se sitúa por debajo del promedio nacional. Según un informe de la Fundación Encuentro, el 78% de las personas en el país perciben ingresos inferiores a los 2,8 millones de pesos mensuales, lo que impacta en el consumo masivo y en la recuperación económica en general.
Cuánto cobra una persona de clase alta, media y baja
La clasificación por niveles socioeconómicos revela que la mayoría de los hogares argentinos se encuentran en los estratos de Clase Media Baja y Baja, con un 21% por debajo de la línea de pobreza estimada. En contraste, la Clase Alta y la Clase Media Alta muestran una menor dependencia del ciclo salarial y ya evidencian signos de normalización en sus patrones de consumo.
En junio de 2026, la Canasta Básica Total para una familia tipo de cuatro integrantes ascendió a $1.531.473, mientras que para cubrir solo necesidades alimentarias se requerían $689.853 mensuales. Los hogares pobres, que constituyen el 21% de la muestra, tienen ingresos cercanos a los $900.000, mientras que la clase media baja no pobre, representando el 31% de los hogares, percibe al menos $1,4 millones al mes.
En el primer trimestre del año, la clase media baja abarca al 26% de los hogares con ingresos de $2,2 millones mensuales, mientras que la clase media alta, que representa el 17% de la muestra, tiene un piso de $4 millones. Por su parte, la clase alta, que constituye solo el 5% de los hogares, requiere ingresos desde $7,5 millones mensuales.
El consumo sigue a la baja
Los datos más recientes sobre consumo en Argentina indican que las ventas minoristas en PYME registraron una disminución interanual del 3,8% en julio, marcando el cuarto mes consecutivo de retracción. Factores como el agotamiento de la liquidez proveniente del aguinaldo y el impacto de las tarifas de servicios invernales han contribuido a una menor actividad económica y a una mayor cautela por parte de los consumidores.
En cuanto al desglose por sectores, la Textil e indumentaria, Bazar, decoración y Alimentos y bebidas fueron los rubros más afectados, con descensos significativos en sus ventas. Sin embargo, la Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción lograron un crecimiento del 1%.
A pesar de este panorama desafiante, las ventas online realizadas por comercios con presencia física experimentaron un aumento interanual del 14,9% en julio, lo que sugiere un cambio en los hábitos de consumo hacia canales digitales.
En resumen, la desaceleración en el consumo minorista durante julio se atribuye a la pérdida de capacidad adquisitiva de los consumidores, agravada por los costos de servicios y la cautela en las decisiones de compra. La demanda se concentra en bienes indispensables de la canasta básica, mientras que los bienes durables y de mayor valor unitario son postergados, reflejando una tendencia defensiva en el gasto.
En conclusión, la distribución desigual de ingresos en Argentina impacta directamente en el consumo masivo y en la recuperación económica del país. Mientras persista esta brecha entre los ingresos promedio y la realidad de la mayoría de los hogares, la mejora en las variables macroeconómicas no se traducirá plenamente en una reactivación del consumo. Es necesario abordar estas disparidades para lograr una mayor equidad y un crecimiento sostenible para todos los sectores de la sociedad.
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