Senadores proponen crear impuesto a los vapeadores
La senadora salteña, Flavia Royón, responde al gobernador Gustavo Sáenz, pero tiene buen trato con varios integrantes del Gobierno nacional del que formó parte como secretaria de Minería de la Nación. Previamente, su jefe político era Sergio Massa y formó parte del Gabinete económico del ex candidato presidencial cuando dirigió la secretaría de Energía durante el gobierno de Alberto Fernández.
Sin embargo, su preocupación e influencia actual es por los recursos menguantes que llegan al Norte del país por una coparticipación de impuestos que se reduce por la caída de la actividad económica, con consumidores que se alejan del placer de fumar, por los precios y las nuevas costumbres de los atados de cigarrillos y con el fondo especial del tabaco repartiendo menos dinero, un recurso fundamental para los productores y la industria tabacalera. En ese contexto, la idea que se les ocurrió en un reciente encuentro en la Ciudad de Buenos Aires, es una que choca directamente contra los postulados de la administración de Javier Milei: crear un nuevo impuesto.
La inquietud del sector en números
Royón no es la única que impulsa este requerimiento, con graves críticas a ARCA y a su conductor, Andrés Vázquez, el senador salteño, Enrique Cornejo denunció públicamente «una masiva evasión impositiva en los quioscos y exigió mayores controles», permitiendo utilizar a los consumidores nuevas tecnologías, como el QR, para que no sean «estafados» por los quiokeros que cobran cualquier precio.
En declaraciones a la publicación especializada Tabacoargentino.com, Cornejo explicó que las normativas están acordes a la situación actual del país pero hay fallas en el control, y aseveró: «Vemos que la labor de ARCA, a nuestro entender, no ha sido la más eficiente. Esperamos que el titular del organismo, el contador Andrés Vázquez, pueda encontrar una modalidad de fiscalización eficiente para que esta fuga impositiva que tanto afecta al pueblo argentino disminuya, mejorando la recaudación de la nación, las provincias y los municipios».
Ahora bien, retornando al pedido de mayores fondos para el sector tabacalero, más pronto que tarde, desde el Senado se redactará una norma para un hábito que prendió bastante entre los jóvenes y personas de mediana edad con recursos pertenecientes a una clase media acomodada.
Si bien no reemplaza ni por casualidad las ventas de paquetes de cigarrillos de las décadas del ’70 y del ’80 del siglo pasado, cuando, según las tabacaleras se vendían en promedio entre 78 y 80 atados de cigarrillos por año y por habitante, hoy, por cuestiones de precios al alza, gravados impositivamente y por razones ineludibles de salud social, la caída del consumo de cigarrillos es visible y enorme y las ventas se encuentran entre 38 y 40 paquetes de cigarrillos por año y por habitante.
El FET: un fondo millonario en riesgo
En una jornada de intenso lobby sectorial, representantes de la cadena tabacalera argentina se reunieron en la Ciudad de Buenos Aires para defender los recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET), amenazados por la caída del consumo de cigarrillos legales y el avance del mercado ilegal y del vapeo.
El senador nacional Alfredo Cornejo aportó cifras contundentes sobre el peso macroeconómico del tabaco en Argentina:
- Recaudación fiscal: el 1,3% de la recaudación total del Gobierno Nacional proviene exclusivamente de la producción y venta de cigarrillos.
- Comparación con combustibles: los recursos generados por la cadena del tabaco equivalen al 79% de todos los impuestos que se aplican a los combustibles*en el país.
- Distribución: estos fondos se reparten entre provincias, la Ciudad de Buenos Aires y, fundamentalmente, financian el sistema previsional argentino (jubilaciones y pensiones). Una parte menor se destina a las siete provincias productoras a través del Fondo Especial del Tabaco (FET).
La propuesta: reformar la ley para gravar los vapeadores
Ante este escenario, el sector tabacalero insistió en la necesidad de reformar la Ley 19.800 para incluir un impuesto a los dispositivos de vapeo y sus insumos. La idea es que los vapeadores también contribuyan al FET, compensando así la pérdida de recursos que genera su creciente popularidad.
Y, el argumento con el que intentarán convencer al gobierno libertario es que «la defensa del FET no es un tema menor para las provincias productoras, donde el cultivo de tabaco es el motor económico y social. Sin los recursos del fondo, miles de familias y pequeños productores quedarían desprotegidos». Parecen olvidarse de las promesas de campañas de Javier Milei de bajar los impuestos a como de lugar.
Conclusión
En resumen, la propuesta de crear un nuevo impuesto a los vapeadores surge como una medida para compensar la caída de recursos en el sector tabacalero, afectado por la disminución del consumo de cigarrillos tradicionales, el avance del mercado ilegal y la popularidad creciente del vapeo. Los senadores argumentan que esta medida es necesaria para proteger a las provincias productoras y a los pequeños productores de tabaco, cuya economía depende en gran medida de estos recursos. Sin embargo, se espera que esta propuesta genere debate y controversia en el ámbito político y social.
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