De Masantonio a Scocco, quiénes fueron y cómo se transformaron los goleadores en los 90 años de profesionalismo / Fútbol

El primer partido de fútbol en Argentina se jugó en 1867, la primera Liga se creó en 1891, la segunda dos años después y desde entonces se han disputado torneos oficiales de manera ininterrumpida. La mayoría de los clubes centenarios nacieron a finales del siglo XIX y en los albores del siglo XX. Y la profesionalidad comenzó en mayo de 1931. Los 90 años del fútbol profesional son una buena excusa para recordar a los grandes goleadores, década tras década.

Si hoy hay un Luis Miguel Rodríguez, campeón y goleador de la Copa de la Liga por primera vez a los 36 años es porque en los años 30 brillaron Bernabé Ferreyra, Francisco Varallo, Herminio Masantonio y Arsenio Erico. Y porque ante Alberto Ohaco destacaron Alberto Marcovecchio, Guillermo Stábile, Manuel Seoane, Gabino Sosa y Manuel Nolo Ferreira. No se trata de dejar fuera ningún escenario, sino de jugar con cada década de los 90 años de profesionalismo.

La elección de valor puede ser caprichosa. ¿Qué jugador fue mejor en cada época?. Pero los números son incontestables. De cada década se eligió para describir las características del máximo goleador, teniendo en cuenta todas las competiciones oficiales de clubes, ligas y copas. También los que formaron el podio de los mejores artilleros y otros destacados de la época.

1930: Herminio Masantonio (226 goles)

Herminio Masantonio brilló en Huracán.

La década de los 30 fue la década con mayor número de goles y la de los grandes goleadores. Delanteros grandes y temibles, con un puñetazo fuerte y un gran cabezazo. Curioso es el caso del gran goleador de Huracán, que nunca lideró una tabla anual. Pero entre 1931-40 marcó 226 goles (214 para torneos de Liga y 12 para copas nacionales), cuatro goles más que Bernabé Ferreyra (222) y cinco que Arsenio Erico (221), los máximos exponentes de la época y con características de delantero centro bien diferenciadas, el paraguayo mucho más técnico. Francisco Varallo, Delfín Benítez Cáceres, Alberto Zozaya y Agustín Cosso también dejaron su huella en las redes.

Década de 1940: Ángel Amadeo Labruna (208 goles)

Angel Labruna, símbolo de River.

Angel Labruna, símbolo de River.

Aunque los bombarderos siguieron como en los años 30, como Jaime Sarlanga (delantero centro) o Atomic Mario Boyé (puntero derecho), fue Ángel Amadeo Labruna quien marcó más goles que nadie. Jugó como interno izquierdo en River, el día 10 del tiempo, en la puerta del área (punta de lanza). Tenía una selección corta devastadora. Angelito fue el goleador de la década con 208 goles, 40 más que Rinaldo Martino, la estrella de Newell’s y San Lorenzo, que actuó en la misma posición pero fue mucho más exquisito en su juego. Mientras tanto, René Pontoni, delantero centro, marcó 137 goles. Un caso particular fue el puntero izquierdo de Estudiantes, Manuel Pelegrina, que marcó 133. Rubén Bravo, Mario Boyé, Ricardo Infante y Llamil Simes también marcaron más de 100 goles.

Los 50: José Francisco Sanfilippo (146 goles)

José Sanfilippo en acción.

José Sanfilippo en acción.

En el declive de Angel Labruna, más lento pero mucho más jugador de equipo, apareció el poder de Nene Sanfilippo, infalible en la zona, sagaz, hábil movimientos en espacios reducidos. Era un insider derecho como Labruna, un poco más lento pero un poco más adelantado, con un gran puñetazo con ambas piernas. Fue máximo goleador cuatro veces seguidas, los últimos tres años de esta década (58-59-60) y el primero de los siguientes. Los 146 los marcó como jugador del San Lorenzo, 144 en Liga y 2 en la Copa de Suecia. Los dos que lo acompañaron en el podio fueron privilegiados: Juan José Pizzuti, 123 goles (River, Racing y Boca) y Norberto Conde, 122 (Vélez y Huracán). También estuvieron años marcando para Ricardo Infante (nuevamente marcó más de 100 goles), Ernesto Grillo, Santiago Vernazza, Manuel Blanco, Eugenio Callá y José Pepino Borrello.

Años 60: Luis Artime (146 goles)

Luis Artime jugó para Atlanta, River e Independiente.

Luis Artime jugó para Atlanta, River e Independiente.

Marcó el mismo número de goles que Sanfilippo en la década anterior pero jugando 15 partidos más (0,73 de media de goles contra 0,80 de Nene). Un delantero centro demoledor, rápido e intuitivo que, a diferencia de Labruna y Sanfilippo, tuvo un buen cabezazo. Los 146 goles (138 en Liga y 8 internacionales) se marcaron con las camisetas de Atlanta, River e Independiente. Lo acompañaron en el podio dos líderes de izquierda: el Mono Oscar Más, de River, con 123, y Pichino Juan Carlos Carone, de Atlanta, Vélez y Racing, con 95. Rodolfo Fischer, Alfredo Rojas, Roberto Tarabini, Alfredo Obberti también destacado. y el Bambino Héctor Veira.

Años 70: Miguel Angel Brindisi (142 goles)

Miguel Angel Brindisi.

Miguel Angel Brindisi.

“Por el andarivel del 8” se llama el libro biográfico de Brindisi que escribió Rodolfo Chisleanchi. Una buena forma de graficar dónde se movió Miguelito en sus inicios como jugador de Huracán. De ida y vuelta, técnica y elegancia, velocidad y tiros precisos desde media y larga distancia. En una época de grandes y potentes delanteros centro, Brindisi subió al podio, con 8 goles más que Héctor Scotta, aunque el Gringo tuvo mejor promedio de goles (0,64 contra 0,52). Scotta también anotó 60 goles en 1975, un año récord. Mientras que Hugo Gottardi marcó 132. La afición también disfrutó de los goles de Norberto Alonso, Roque Avallay y René Houseman. Y también, por supuesto, los de Diego Maradona, 116 en Argentinos entre 1976 y 1980.

Los 80, Víctor Rogelio Ramos (101 goles)

Víctor Rogelio Ramos.

Víctor Rogelio Ramos.

Es el máximo goleador de Newell’s desde la incorporación del equipo rosarino al fútbol de la AFA. Aunque en esta década sus últimas celebraciones fueron con la camiseta de Unión. De físico pequeño, tenía mucha ubicación y un gran golpe. Fue el máximo goleador de Metro 83. Superó a Carlos Bianchi por 20 goles (81) a su regreso a Vélez y Ricardo Gareca, que jugaban en Sarmiento y Boca. También destacaron Pedro Pablo Pasculli, Roberto Gasparini, José Raúl Iglesias y Antonio Amuchástegui.

Años 90 y 2000: Martín Palermo (127 y 140)

Martín Palermo.

Martín Palermo.

El Titán es el único jugador que ha marcado más goles en dos décadas diferentes, en el primero entre Estudiantes y Boca y en el segundo solo en el Xeneize, en el que se convirtió en el goleador histórico del club, desplazando a Roberto Cherro. Un optimista del gol como lo bautizó el virrey Carlos Bianchi. Aunque algo técnicamente limitado, definió desde todos los ángulos y fue un cabezazo notable. En los 90 compartió podio con Pampa Claudio Biaggio (91 goles), Manteca Sergio Martínez (87) y José Luis Calderón (87). Caldera también marcó muchos goles en la Ascensión. Ya en el siglo XXI superó a la Tecla Ernesto Farías (108) y Esteban Fuertes (94).

Diez años, Ignacio Scocco (96)

Ignacio Scocco, el sorprendente goleador de la última década.

Ignacio Scocco, el sorprendente goleador de la última década.

Ni Pepe Sand, ni Tanque Silva, ni Puma Gigliotti. El máximo goleador de la última década en el fútbol argentino fue Nacho Scocco, 58 con la camiseta de Newell y 38 con la de River. «No soy un delantero que solo vive de goles. Eso lo dije cuando llegué y lo repito. Me gusta salir a jugar y asistir», dijo cuando se incorporó al equipo de Marcelo Gallardo. Sin embargo, entre el 1 de enero de 2011 y el 31 de diciembre de 2020, marcó 9 goles más que Sand y Gigliotti, ambos con 87 festejos.

Fuente: Clarin.com