Con esta nueva etapa de transformación, la histórica refinería se prepara para convertirse en un centro neurálgico de producción de biocombustibles para la aviación, una apuesta estratégica que busca no solo aprovechar las oportunidades del mercado interno, sino también posicionarse como un jugador relevante en el mercado internacional de combustibles sostenibles.
La asociación entre YPF y Essential Energy marca un hito en la industria de los biocombustibles en Argentina, con una inversión estimada de u$s400 millones en los próximos tres años. Este ambicioso proyecto no solo apunta a la producción de combustibles más limpios, sino que también busca contribuir a la descarbonización del sector aeronáutico, en línea con las regulaciones internacionales que exigen reducir las emisiones de carbono en el transporte aéreo.
El plan de desarrollo de la planta de San Lorenzo contempla varias etapas, desde la exportación de materia prima sin procesar hasta la construcción y puesta en marcha de la biorrefinería. Con una capacidad de procesamiento de 250.000 toneladas anuales en la primera fase y 170.000 toneladas anuales de combustible avanzado en la segunda fase, se espera que la producción total alcance las 220.000 toneladas al año, con un valor estimado de u$s600 millones en exportaciones.
La apuesta por los biocombustibles avanzados como el Combustible de Aviación Sostenible y el HVO responde a la creciente demanda de las aerolíneas por alternativas más limpias y sostenibles, en un contexto donde la sostenibilidad ambiental se ha convertido en un factor clave para la competitividad en el mercado aeronáutico. La integración de proveedores locales en la cadena de suministros también contribuirá a fortalecer la economía regional y a generar empleo calificado en la zona de influencia de la planta.
La reactivación de la refinería de San Lorenzo como un centro de producción de biocombustibles representa una oportunidad única para YPF y Essential Energy de liderar la transición hacia una economía más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Con un enfoque en la innovación tecnológica y la eficiencia operativa, este proyecto promete no solo transformar la antigua planta en un centro de excelencia en biocombustibles, sino también sentar las bases para un futuro más sostenible y próspero para la industria aeronáutica en Argentina.
En definitiva, la refinería de San Lorenzo se prepara para iniciar una nueva etapa en su larga historia, esta vez como un hub de producción de biocombustibles para la aviación que promete marcar un antes y un después en la industria de los combustibles sostenibles en Argentina y en el mundo.
En la historia reciente de la industria petrolera argentina, la adquisición de la refinería de San Lorenzo y su posterior quiebra marcaron un punto de inflexión en la relación entre el sector hidrocarburífero y la producción de biocombustibles en el país. La compra de los activos y la titularidad del puerto por parte de YPF, en asociación con la distribuidora Dapsa, por u$s85 millones, representa un cambio significativo en la dinámica del mercado energético nacional.
La historia de la refinería de San Lorenzo comenzó en 2010, cuando el grupo liderado por Cristóbal López adquirió la planta y la red de estaciones de servicio a Petrobras, dando origen a Oil Combustibles. Sin embargo, la empresa pronto se vio envuelta en una crisis financiera debido a una denuncia de la AFIP por el no pago del Impuesto a los Combustibles Líquidos, lo que generó una deuda millonaria y llevó a la quiebra de la compañía en 2018.
Con la declaración de quiebra, la refinería de San Lorenzo cesó sus operaciones y quedó en un estado de abandono, con el riesgo de pérdida de empleos y daños ambientales. Ante esta situación, la Justicia ordenó el remate de los activos de la empresa, incluyendo la planta y el puerto, que finalmente fueron adquiridos por YPF en asociación con Dapsa.
La compra de la refinería y el puerto por parte de YPF representa una oportunidad para la petrolera nacional de fortalecer su presencia en el mercado de los biocombustibles. Con la infraestructura necesaria en su poder, YPF está en condiciones de impulsar la producción y distribución de combustibles alternativos, contribuyendo así a la diversificación de la matriz energética del país y a la reducción de las emisiones contaminantes.
Además, la asociación con el capital privado en este proyecto de reconversión hacia los biocombustibles marca un nuevo paradigma en la industria energética argentina. La colaboración entre el sector público y privado para promover la sostenibilidad y la innovación en el ámbito de los combustibles es un ejemplo de cómo la cooperación entre diferentes actores puede generar beneficios para la sociedad en su conjunto.
En resumen, la compra de la refinería de San Lorenzo y el puerto por parte de YPF, en asociación con Dapsa, representa un hito en la historia reciente de la industria petrolera argentina. Esta operación no solo marca el fin de una etapa tumultuosa para la refinería, sino que también abre nuevas oportunidades para el desarrollo de los biocombustibles en el país, consolidando la posición de YPF como un actor clave en la transición hacia una economía más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
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