Las metas de crecimiento económico rondan el 3,5% para los próximos cuatro años


Las metas de la administración de Rodrigo Chaves sobre el crecimiento de la economía rondan el 3,5% para los próximos cuatro años, de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo y de Inversión Pública (PNDIP) 2023-2026 que fue presentado este martes.

Conforme dicho documento, el Gobierno se propone lograr una tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) del 3,5% en el 2022, del 3,2% para el año siguiente; del 3% para el 2024; del 3,5% para el 2025; y finalmente, del 3,7% para el 2026.

Estas metas son ligeramente optimistas frente a las expectativas del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y de organismos financieros internacionales.

A finales de octubre, el BCCR proyectó para este 2022, un crecimiento económico del 4,3%, impulsado por el turismo y las exportaciones, principalmente. Para el año, el crecimiento previsto para el próximo emisor es de un 2,7%,

En tanto, organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) proyectan para el 2023 tasas de crecimiento de entre 2,9% y 2,3%, frente a la meta del 3,2% que prevé el Mideplán.

Daniel Ortiz, economista y director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), reconoce cierto optimismo en el Gobierno con estas metas, por encima de las proyecciones.

En tanto, Rodrigo Cubero, expresidente del BCCR, se inclina por referirse a estos datos no como metas, sino como proyecciones porque se trata de una variable sobre la que el Gobierno por sí mismo no tiene tanto control, sino que depende de factores ajenos.

Sin embargo, Cubero considera que la proyección de crecimiento para el 2023 es un “poco generoso”, pues todo apunta que podría estar por debajo del 3%.

Para los demás años, por el contrario, estima que el crecimiento puede superar las expectativas “conservadores” del Gobierno, al prever que el proceso de consolidación fiscal estará “bastante maduro”, lo cual brindará mayor confianza en el inversionista.

El Plan Nacional de Desarrollo y de Inversión Pública contempla 7 metas nacionales y 239 metas sectoriales distribuidas entre 13 sectores. Además del crecimiento económico, entre los principales objetivos nacionales que este documento plantea alcanzar al 2026 figuran:

* Tasa de desempleo abierta del 9,5%.

* Porcentaje de hogares en pobreza del 19,5%.

* Deuda del todo el sector público equivalente al 78% del PIB.

* Cantidad anual de homicidios 521.

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En cuanto a la deuda de todo el sector público, que incluye Gobierno Central y entidades autónomas, la meta de la administración actual es reducir este indicador de un porcentaje equivalente al 81,8% del PIB en el 2021 a un 78% en el 2026 .

Lo anterior hace prever que la deuda del Gobierno Central no llegará a bajar del 60%, un límite que implica restricciones importantes al gasto importante por la aplicación de la regla fiscal. De hecho, el Ministerio de Hacienda proyecta que el endeudamiento bajará del 68% del PIB en 2021 al 64% en el 2026.

El Gobierno afirma que la reducción del endeudamiento será posible gracias a la emisión de bonos en los mercados internacionales (eurobonos), préstamos externos, así como la reconversión de parte de la deuda con mejores condiciones.

También destaca que un crecimiento real no menor al 3% en los próximos cuatro años “da señales de estabilidad en la economía nacional y, por tanto, de sostenibilidad de la deuda”.

Para el economista Daniel Ortiz, el hecho de que la deuda pública mantenga un porcentaje tan elevado tendrá un impacto en el alcance de las demás metas del PNDIP, pues supone que un Estado con tantas obligaciones todavía tendrá restricciones de gasto y eso limitará la inversión.

La Nación Intenté contactar al ministro de Hacienda, Nogui Acosta, para referirse a las metas de endeudamiento, pero al cierre de esa información no hubo respuesta.

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En cuanto a la tasa de desempleo abierto, la administración Chaves se hizo la meta de lograr una reducción gradual a partir del 2023. Su propuesta es alcanzar una tasa del 11,5% el año próximo y, a partir de ahí, bajar hasta llegar un 9,5%.

En el caso de los hombres, pretenda que dicha tasa baje, al final del periodo, a un 6,8% y que la de las mujeres llegue a un 12,5%.

A criterio de Daniel Ortiz, las metas de crecimiento económico planteadas para este periodo no parecen suficientes para alcanzar los objetivos trazados en cuanto a desempleo, si se parte del hecho de que la tasa de este 2022 se sitúa en un 13,6%.

El mismo optimismo que enmarca las metas de crecimiento económico reviste la promesa de la reducción del desempleo, pues aunque el crecimiento esperado es mayor a lo previsto, no parece suficiente para que el desempleo, al término del 2026, sea de 9,5% partiendo de una tasa de desempleo de 13,6% en este 2022.

“Uno observa cifras que destacan y plantean dudas. Por ejemplo, la reducción en la tasa de desempleo en un contexto donde la economía crece apenas un 3% y donde hay alta inflación y tasas de interés elevadas”, aseveró el economista de Cefsa.

Agregó que la OCDE, por el contrario, apunta a un incremento del desempleo para el 2023, un escenario “más probable” en la coyuntura actual. La meta del Gobierno para el próximo año en la tasa de desempleo es de 11,5%.

Por otra parte, si se cumplen las expectativas del Gobierno, para el 2026, el porcentaje de hogares en condición de pobreza bajaría al 19,5%, aunque se mantendrá cerca del umbral del 20% de las últimas décadas.

Durante la exposición del PNDIP, el presidente de la República, Rodrigo Chaves, reconoció que se trata de un comienzo y no de algo definitivo, por lo que hay que ser flexibles, al mismo tiempo que hizo un llamado a los diputados para construir un mejor escenario.

El mismo documento señala que las metas están sujetas a los cambios en el complejo entorno económico.



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