Villa Mercedes. Johana fue asesinada con cinco disparos desde muy cerca / Titulares de San Luis

Johana fue asesinada con cinco disparos desde muy cerca

La escena del crimen. Especialistas encontraron sangre en la calle Sarmiento, afuera del galpón donde estaba el cuerpo. Foto: Luciana Iglesias.

Ayer, en una jornada maratónica de audiencias en el Juzgado 3 de Instrucción Penal de Villa Mercedes, cinco testigos declararon en la investigación por el feminicidio de Johana Galdeano. Entre ellos se encontraban el forense que realizó la autopsia y un especialista en balística que analizó la trayectoria de los disparos de Juan Carlos Solalinde con su revólver de acero, que acabó, en cuestión de segundos, con la vida de su expareja y madre. de uno de sus hijos. El médico confirmó que la víctima recibió cinco disparos, dos de los cuales destruyeron tres órganos. Y el especialista afirmó que los proyectiles fueron disparados a una distancia que oscilaba entre los 30 centímetros y los seis metros, es decir, muy cerca de la joven.

escribiendo el periódico

el forense alba

Pereira precisó que la primera bala fue la que recibió Johana en su mano izquierda, la cual levantó para cubrirse el rostro, en un reflejo para intentar defenderse cuando la secretaria de Uocra apuntó con un arma tan intimidante como la Magnum .357. La bala, de gran calibre y gran poder destructivo, entró por el lado derecho de la mano, penetró internamente en la palma, casi al límite con la muñeca, y salió por el lado opuesto.

Los dos siguientes fueron en la caja torácica, más precisamente en el pecho derecho y el pecho, y un tercero en el abdomen medio, dijo Gastón Yllera, uno de los abogados de la familia de la víctima. Estos son los disparos fatales. Uno le destrozó el pulmón derecho, provocando un shock hipovolémico (hemorragia interna incontrolable) y otro de los disparos le destrozó el páncreas y el estómago.

El quinto tiro fue para rematarlo, resumió Letícia Latini, la otra abogada de Galdeano. No solo porque se hizo cuando el joven de 28 años yacía muerto en el suelo, sino también porque Solalinde disparó a una distancia muy corta, entre 30 y 18 pulgadas de su cuerpo, calculó el experto en balística.

La bala entró en la mejilla derecha de Johana, atravesó la tráquea, la destruyó y salió por su pecho. Fue el único proyectil, de los que tenían orificio de salida, que lograron recuperar. Descubrieron antes de realizar la autopsia que se había colocado entre la chaqueta y el cuerpo de la víctima.

El tatuaje que la pólvora deja en la piel muestra que el último disparo fue hecho a centímetros de la mujer, dijeron los abogados con base en las explicaciones del experto en balística. Esto refleja «la clara intención de matar de Solalinde», dijo Yllera.

Otro tema que para ellos indica que todo fue un acto deliberado con el propósito de asesinar son los pasos que implica disparar un arma de guerra como la Magnum. Es un procedimiento de doble acción, en el que primero es necesario bajar el martillo y luego recuperar la fuerza para apretar el gatillo. «Los cinco disparos que salieron del revólver dieron en el cuerpo … Su hipótesis (la del acusado) de que disparó una vez porque quería asustar a Johana y luego que no recuerda que nada no cierra en ningún lado», concluyó el abogado.

Otro de los testigos que testificó ayer fue uno de los peritos forenses que examinó el lugar donde estaba el cuerpo, el almacén de la casa del sindicalista, así como la acera y calle de ese domicilio.

Por lo dicho ese investigador, no hay duda de que la mujer fue asesinada afuera de ese galpón, en la acera o en la calle, por Sarmiento, entre Tallaferro y Nelson. Dado que la mayor cantidad de sangre se encontró a unos 30 metros de la puerta de ese almacén, cerca del automóvil Honda Civic que la víctima había estacionado allí, también había más rastros de sangre en la parte delantera de ese automóvil, dijo Latini.

Pero Latini dijo que el interrogatorio de ese testigo en particular no pudo haber salido como debería. Ella e Yllera se sintieron obligadas. Pues cuando intentaron interrogarlo sobre el estado en que vio la escena y las condiciones en las que trabajaba, el juez no lo permitió.

El abogado sostiene que lo que Ucelay no permitió expresar al testigo es que hubo “intimidación por parte de las personas que se encontraban en la casa del imputado, que contaminaron el lugar, y también la persecución por parte de la policía que esparció basura en el lugar del crimen. . «, dijo el abogado. Uno de los efectivos que, a su juicio, dañó el lugar donde ocurrió el feminicidio es» un amigo íntimo de Solalinde «y» puso la patrulla frente al auto de Johana, donde también había sangre «.

Latini ha anunciado que se pondrá en contacto con el Jefe de Policía de la Provincia, Comisionado General Darío Neira, para …



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