Evolución del arte urbano en Barracas: El Pasaje Lanín
En 1998, Marino Santa María, ex rector de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, se inspiró en el Museo Guggenheim de Bilbao para crear una obra de arte público en su barrio de Barracas. La idea era revitalizar la zona con un proyecto que pudiera transformar el entorno y convertirse en un punto de referencia cultural.
Con el apoyo de Pérez Celis, el Banco Ciudad y el Gobierno Nacional, Santa María y un equipo de 20 voluntarios comenzaron a pintar los frentes de las 40 casas del Pasaje Lanín. En 1995, la obra fue inaugurada, convirtiendo una zona humilde en una galería de arte abstracto al aire libre.
El Pasaje Lanín se ha convertido en un lugar emblemático del sur de la Ciudad de Buenos Aires, atrayendo turistas, siendo parte de eventos culturales como La Noche de Los Museos y recibiendo el reconocimiento como Sitio de Interés Cultural. Con el paso de los años, Santa María ha buscado mejorar la durabilidad de las obras con la creación de mosaicos inspirados en la técnica de Antoni Gaudí.
El próximo domingo 19 de abril, se celebrarán los 25 años del Pasaje Lanín con un almuerzo comunitario y diversas actividades culturales. A lo largo de los años, este proyecto ha logrado transformar una calle fantasma en un espacio vibrante que forma parte de la identidad de la zona.
El arte como transformación urbana
El Pasaje Lanín ha representado una ruptura en el paisaje de Barracas al introducir obras abstractas en un entorno tradicionalmente obrero y portuario. Santa María ha buscado respetar la historia y la arquitectura de cada casa mientras aporta una nueva perspectiva artística.
A pesar de los desafíos, como la reciente remoción de sus obras en la estación Plaza Italia del subte D, Santa María sigue comprometido con su labor artística y con el desarrollo del Pasaje Lanín. Reconoce la importancia de mantener la esencia del lugar mientras se promueve su crecimiento comercial.
Cerrando un ciclo de creatividad y comunidad
El Pasaje Lanín representa la unión entre el arte urbano, la historia de un barrio y la colaboración comunitaria. A lo largo de sus 25 años de existencia, ha demostrado el poder transformador del arte en espacios públicos y la importancia de preservar la identidad de una comunidad a través de la creatividad.
Este domingo, en el almuerzo con vecinos y visitantes, se celebrará no solo la obra de Santa María, sino la continuidad de una tradición de arte y convivencia en Barracas. El Pasaje Lanín es un recordatorio de que el arte puede ser una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades.
